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Anticolonial

Julián Santana

3 Animaciones experimentales
Fotografía instalada en espacio publico

Documental experimental

Video mono canal

Diáspora puerta a puerta.



Las dinámicas de desplazamiento humano, tanto históricas como contemporáneas, coloniales o neo-coloniales, que han pervivido en la división política, social, cultural y económica de Cartagena de Indias son el motivo de este proyecto que tuvo inicio en la residencia artística Puerto Contemporáneo en el corregimiento de La Boquilla en Cartagena de Indias.

Coincidiendo de manera exacta con el trazado las calles de la ciudad, delineé en un recorrido simbólico, tres palabras esenciales que enlazan estas coordenadas con la diáspora africana: Cimarrón, Palenque y el prefijo Afro-. Haciendo referencia en ese orden a una secuencia de actos de resistencia fundamentales de las comunidades negras de esclavos libres en la época colonial: huir, construir comunidad y perseverar en una ancestralidad insoluble en los permanentes procesos de mestizaje.

El trazado de dichas palabras sobre el mapa de Cartagena es descrito por ciento once locaciones que visité una a una durante varias semanas, principalmente a pié y en ocasiones en compañía de un líder comunitario, un mototaxista, o algún otro colaborador que espontáneamente me ofreció su ayuda. Fue precisamente de esta manera que tuve la oportunidad de entrar en diálogo con los habitantes de Torices, La Boquilla y Getsemaní en Cartagena. En dirección de dicho diálogo, encontré en la Champeta, tanto como género musical como hecho social, la expresión escrita de todos aquellos imaginarios de comunidad y cultura históricamente marginalizados en Cartagena. Escritos a mano en la profundidad del mercado de Bazurto, los mosaicos de carteles que usualmente revisten el espacio público cartagenero, cumplen la doble función, tanto de informar o invitar a las fiestas "Picó", como de legitimar la identidad de todo quehacer de la aún hoy considerada como subcultura champetuda.

Fue allí entonces que produje los ciento once diferentes carteles que entregué y emplacé en las ciento once ubicaciones que hicieron parte de esta acción domiciliaria con la que busqué rememorar el pensamiento anti-colonial que motivó a los cimarrones a recorrer el territorio como esclavos libres.



Negro fugado.



Cimarrón fue la palabra esbozada sobre la cartografía de Torices, un barrio ubicado entre el que fuera el barrio Chambacú, desaparecido en 1971 y el actual barrio Canapote. Todas estas localidades fueron marcadas históricamente por el desplazamiento de comunidades negras y mulatas en medio de discursos de exclusión, dominación y discriminación justificados en la falta de higiene y el proyecto turístico y de modernización imaginado para la ciudad. Los treinta y cinco carteles que situé en las calles de Torices, uno tras otro, constituyen la secuencia animada de una silueta humana corriendo sobre el enunciado: "negro fugado", color y actitud imperecederos en la dualidad de persecución y resistencia que desde la época colonial ha marcado el proceso de ocupación de este territorio.



Palenquerización.



Conceptos como palenquerización, giro étnico o etnización, son usados hoy en día desde los estudios culturales para referirse a los procesos políticos, sociales, económicos y por supuesto culturales, que al nivel de comunidades asentadas en la costa caribe se han desarrollado para adaptarse y ser reconocidos en un marco legal especial, Ley 70 de 1993 sobre la etnicidad de comunidades negras, cuyo fin es la titulación colectiva de tierras. Y es justamente bajo esta ley que, como broche étnico para la firma del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia firmado en 2012, de la mano del presidente Obama (considerado como el afrodescendiente más influyente del mundo), se daría también el anuncio de la titulación colectiva de 3.353 hectáreas en el Palenque de San Basilio (considerado también como el primer pueblo libre de América) y 39 hectáreas más en el corregimiento de La Boquilla en Cartagena.

Aunque la titulación en el caso del Palenque de San Basilio es considerada como la reafirmación de su indiscutible identidad palenquera, en el caso de La Boquilla, siendo una comunidad que como muchas, aturdida por el extendido abandono estatal y el mestizaje, en parte se opuso a la titulación y en parte valoró profundamente la conveniencia de su propia etnicidad, se puede también decir que dicha reivindicación territorial fue el resultado afortunado de grandes intereses políticos y económicos transnacionales (TLC) que en aquel momento superaban con ventaja los intereses económicos locales concentrados en el sector hotelero, éstos últimos que en todo caso, han logrado expandirse sobre el territorio boquillero en años resientes.

Extrapolando la idea de palenquerización hacia el derecho de autodeterminación de pueblos ancestrales y entendiendo que el derecho al territorio solo se da por medio del reconocimiento legal y oficial de dicha identidad étnica - ancestral, en este caso vale recalcar que, a cualquier ley que busque reivindicar efectivamente tal dimensión de derechos históricamente vulnerados, debería bastarle con delinear a precisión el árbol genealógico de las colectividades, que en el caso de los territorios americanos ocupados ancestralmente por negritudes, sea cual sea el grado de su mestizaje o la discontinuidad de sus asentamientos, para nadie es un secreto que llegaríamos en breve a un inevitable origen común: el famoso puerto negrero de Cartagena de Indias y la ingente marginación que a toda escala se continúa reproduciendo en medio de un sistema de costumbres racistas y clasistas.

En ese sentido el recorrido urbano con el que dibujé la palabra Palenque funcionó como una serie de treinta y nueve partículas de diáspora africana, expresiones y significados de ancestralidad que fueron esparcidos por toda una gama de cotidianidades a lo largo de La Boquilla, carteles que hechos a mano en caligrafía "champetuda" y dispuestos por sus habitantes al interior de sus casas, fueron entonces el motivo para una extensa serie de diálogos, entrevisas y colaboraciones, como lo fue la redacción, socialización y lectura comunal de un discurso anti-colonial para La Boquilla; una serie de colaboraciones con el artista cartagenero Nelson Fory; o el propósito que nos planteamos en colaboración con el colectivo artístico Roztros de Cartagena, de responder a la solicitud del cantautor boquillero Hernando Ortega Billar, conocido popularmente como el "Carro del pan", en el proyecto de musicalizar su inédito himno de La Boquilla.



Alfabeto anti-colonial.



Volviendo al interior del popular mercado de Bazurto en Cartagena, surgió también la iniciativa de producir un alfabeto anti-colonial - champetúo, uno que reprodujera el grafismo y expresividad particular que "El Runner" (José Corredor Rodelo), calígrafo oficial de las identidades champetudas, imprime en todos sus carteles, y fue así que se produjeron los treinta y siete carteles, letra por letra y número por número, de dicho alfabeto para luego ser emplazados sobre las calles de Getsemaní, delineando también sobre su cartografía la palabra "Afro-", prefijo que antecede todas aquellas huellas de africanía imprescindibles en la puesta en práctica de cualquier vocabulario y alfabeto anti-colonial.

En este caso, enriqueciendo la finalidad de este alfabeto en el ejercicio de redacción y transcripción de poemas y discursos anti-coloniales, cada letra y número es soportado no solo en la caligrafía misma sino en el registro audiovisual de la cotidianidad que circundó in-situ dicho cartel instalado en el contexto de Getsemaní, un barrio que además fue domicilio del mercado público que antecedió al mercado de Bazurto, y que tras su destrucción en 1978 dio paso al Centro Internacional de Cartagena, una más de las eventualidades que han permitido el reconocimiento de esta localidad como símbolo contemporáneo de la gentrificación cartagenera.



Julián Santana Julián Santana Julián Santana Julián Santana Julián Santana Julián Santana Julián Santana